Iluminados por el fuego

¿Habrá una segunda parte?

Por Maite Alberdi

 
 

Al parecer ya no existen temas ni historias totalmente originales, es cada vez más difícil ver una película sin que esta nos remita a otra; siempre hallamos alguna semejanza. Probablemente esto conduce a los espectadores a establecer relaciones constantes, nos sumimos en un juego intertextual netamente cinematográfico, y los nexos no son muy enriquecedores. Esto ocurre principalmente porque algunos directores están sumidos en el vicio de buscar referentes en el cine y no en otras artes, práctica que nos ha llevado a valorar el momento en que reconocemos influencias y no similitudes o cuando notamos otro punto de vista para un mismo tema. Un realizador antes que nada debe preguntarse qué diferencia a su película de todo el resto de las historias que hablan de lo mismo, cuál es el aporte específico de su obra.

“Iluminados por el fuego” tiene como referente un hecho real, por tanto, su punto de partida es original. Es una película que surge por necesidad, por el apremio de hablar sobre la guerra de las Malvinas, y principalmente qué sucedió después de esta. El protagonista -Esteban- se preocupa de aclarar desde un comienzo esta intención: “Se habían suicidado más de 290 ex combatientes. La cifra de soldados suicidas se equiparaba con la de muertos en la isla durante la guerra. Me llamaba la atención algunas fotos publicadas en la prensa amarilla. Allí aparecían los rostros y cuerpos con la marca del suicidio”. Nos intriga realmente qué pasó con los soldados después de la guerra, cuáles fueron sus procesos y quién se preocupó de ellos. Pero la intención del director, Tristan Bauer se esfuma, y termina contando otra historia, que no posee el conflicto que él, y nosotros, esperábamos: una película que no logra salir de la guerra misma- a pesar de que esta sea un flashback- y no sabemos por qué tenemos que volver a ver más de lo mismo si Coppola, Kubrick, Malick y tantos otros ya lo hicieron mejor.

Esteban -Gastón Pauls- es un periodista con un buen pasar pero sin mucha personalidad. Un día recibe una llamada inesperada, Marta la ex esposa de su amigo Juan lo llama contándole que él está en el hospital tras un intento de suicidio. Juan había estado con Esteban durante la guerra, y a partir de esa llamada, de las idas al hospital y de las conversaciones con Marta, a Esteban lo invade repentinamente el recuerdo -23 años después-: “Malvinas volvió una vez más y lo cubrió todo”. Desde el inicio el protagonista parece un ente distanciado, parece vivir sin remordimientos, ni está atormentado por los recuerdos como sus compañeros combatientes. Por esto el recuerdo repentino resulta inverosímil, y los personajes se mueven en dos extremos: uno que está a punto de morir traicionado por su memoria y otro que dice haber vivido atormentado, pero eso no se nota, parece que recién revisará ese capítulo de su vida, que Malvinas fue una tregua que no le impidió vivir como si jamás hubiera sido soldado.

El relato es un híbrido inconexo debido a la mezcla de temporalidades que no dialogan entre ellas, una carencia de jerarquías en donde todas poseen el mismo valor narrativo. Se altera el recuerdo de la guerra, el presente de Esteban-la mayoría de las veces con Marta- y material de archivo de 1982. El problema es que las pocas imágenes reales resultan mucho más potentes que toda la construcción ficcional, que parece pedir muchos elementos prestados a bodegas de canales de televisión. La necesidad apremiante que tuvo Bauer de contar qué sucedió con las Malvinas nos lleva a cuestionar la elección de género, por qué no hizo un documental rescatando el archivo y los testimonios reales, que podrían haber resultado mucho más convincentes y emotivos que las frases y acciones de Esteban. La ficción lo obligó a tratar de guiar la emoción y forzarla en momentos que no la hay, el exceso de música es uno de los elementos expresivos más utilizados, pero su uso es bastante denotativo y didáctico.

Sin duda “Iluminados por el fuego” posee valor histórico pues habla sobre una guerra, nos queda claro quién gatilló el conflicto y quiénes fueron los vencedores. Pero quedan en el aire dos preguntas: cuál es su valor artístico (y con esto respondemos que los múltiples premios recibidos alaban una intención no lograda) y qué diferencia a las Malvinas de cualquier otra guerra. Todas las batallas son terribles para quienes las combaten, eso ya lo sabemos. Esteban no sufre ningún tipo de evolución a lo largo de la película, sólo al final cuando visita la isla. En ese momento descubrimos el subtexto del personaje, ahí se quiebra por primera vez y al parecer recién ahí comenzará a vivir un proceso de posguerra, ese proceso que nos habría gustado ver durante la película, por tanto, debería haber comenzado con la última escena. Las segundas partes nunca son mejores que las primeras, pero si la historia avanza, en este caso la esperaremos con ansias.

 

 
Como citar:
Alberdi, M. (2005). Iluminados por el fuego , laFuga, 1. [Fecha de consulta: 2017-10-23] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/iluminados-por-el-fuego/140