Muy parecido al amor

Romance en reversa

Por Milenko Skoknic D.

 
 

Hay dos tipos de comedias románticas que se hacen actualmente: las de gran presupuesto y las de mediano o pequeño. Éstas últimas, al no estar sujetas a condiciones de éxito de taquilla tan grandes, se permiten mayores libertades en el plano narrativo. En “Muy Parecido al Amor”, se juega con el transcurso de 6 años entre Oliver (Ashton Kutcher) y Emily (Amanda Peet). Este enfoque le permite al director británico Nigel Cole desarrollar paralelamente personajes secundarios con recurrencia, efecto que sin duda apoya la integridad de esta fabulita urbana.

Tan anidadas están las expectativas de recepción del espectador frente al pulso de una comedia romántica, que intentar un enfoque distinto al tema de las relaciones tiene un límite en “Muy Parecido al Amor”, que puede sofocar un poco. Tanto el género como las expectativas ante su mercado de espectadores, sólo puede remitirse a pequeñas variaciones dentro de un esquema establecido.

No obstante lo anterior, la pareja logra instantes muy graciosos, y sus registros dramáticos dispares se manifiestan en escena, dejando a juicio subjetivo si efectivamente existe química de pantalla entre ellos. Por mi parte, aún no lo tengo claro.

Ahora bien, en “Muy parecido al amor” hay un elemento que yace en el guión, y que permaneció en el rodaje y el montaje y que dice relación con la evolución amorosa de estos personajes. Un tema medular en la relación de Emily y Oliver es que éste último se declara no preparado para asumir un compromiso en la relación, aludiendo que necesita probarse a si mismo –como persona adulta, trabajadora, con un “plan”– pero dejando abierta la posibilidad de reencontrarse, y ver qué pasa una vez “maduro”. Esto lo plantea Oliver como una humorada semi seria, que después se irá tornando cada vez más formal a medida que van pasando los años y ellos se van reencontrando. Pero si nos fijamos atentamente, vemos que los personajes, aparte de cambios en el largo del pelo o en la de vestimenta ¡no cambian en absoluto! Y esto es lo más interesante de la película; quizás ya no como obra narrativa, pero si como película que somatiza (consciente o inconscientemente) patrones de comportamiento en la juventud adulta. Hacer y deshacer relaciones, no necesariamente buscando, sino que reemplazando, como niños insatisfechos de sus juguetes.

Aunque esto es fruto de una interpretación mía, la impresión que estos jóvenes no cambian nada está presente en la cinta: el ejemplo más simple es que ella maneja el mismo auto destartalado, y que él sigue igual de pato, tanto al final como al inicio. Algo así como una revisión en reversa de “El Día de la Marmota”, donde la repetición de la oportunidad, está a favor del personaje de Bill Murray para confeccionar una suerte de “día perfecto”. En el caso de “Muy Parecido al Amor”, esta misma repetición de la oportunidad se presenta sin variación o maduración emocional alguna.

Titulo Original: A Lot Like Love

Director: Nigel Cole

País: Estados Unidos

Año:  2005

 

 
Como citar:
Skoknic, M. (2005). Muy parecido al amor, laFuga, 1. [Fecha de consulta: 2017-06-26] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/muy-parecido-al-amor/195