Where is My Mind?

Cognición, literatura y cine

Por Catalina Donoso Pinto

Autor: Mike Wilson Año: 2012 País: Chile Editorial: Cuarto Propio

 
 

Where is my mind? Cognición, literatura y cine, es una recopilación de artículos a cargo de Mike Wilson, que muy bien se podría poner a dialogar con otras publicaciones chilenas recientes que abordan la intermedialidad cine- literatura –aunque ciertamente desde perspectivas divergentes– como son Espectros de luz: tecnologías visuales en la literatura latinoamericana de Valeria de los Ríos, y Archivos i letrados. Escritos sobre cine en Chile: 1908-1940, de Wolfang Bongers, María José Torrealba y Ximena Vergara. Sin embargo, más que poner énfasis en la interacción de estos lenguajes, que podría ser lo que prima en los textos antes mencionados, el trabajo de Wilson propone a ambas producciones como “artefactos culturales” en los que es posible rastrear el problema de la cognición en cuanto debate contemporáneo. Así, con los procesos cognitivos como punto de encuentro, los artículos no necesariamente abordan el cruce de la literatura y el cine –aunque algunos de ellos sí lo plantean– y muchas veces se abocan a uno de estos campos sin siquiera bordear el vecino.

El libro contiene aproximaciones muy diversas, que van desde la obra de Borges –quien obtiene por lo demás una buena dosis en el texto– al cine de Ruiz, pasando por la literatura anglosajona, los zombies, Descartes y Cervantes, entre otras curiosidades. Impregnado de una suerte de vocación pop y contemporánea que ya se advierte desde su título (Where is my mind? es el nombre de una de las canciones más famosas de la banda bostoniana Pixies), el volumen quiere también presentarse desde una “mirada hispanoamericana” que se sugiere por el estatuto equivalente e interrelacionado que otorga a las obras tanto europeas y norteamericanas como hispánicas, pero en el que no se profundiza necesariamente como un tópico a problematizar. Se trata más bien de una declaración de posición de lectura desde lo hispanoamericano, aunque no sea obligadamente ese su énfasis analítico. El volumen está dividido en tres apartados conceptuales: Mente, Lenguaje y Memoria, que propone no como únicas ni más relevantes miradas del estudio de la cognición, sino como “una muestra” de sus posibilidades críticas.

Como adelanté, varios de sus artículos no abordan directamente –ni tangencialmente algunos– el cine como objeto de estudio, es por eso que me referiré solo a aquellos que sí lo hacen. El primero de ellos es “El sujeto cerebral en la ficción cinematográfica” de Fernando Vidal, quien analiza tres filmes de distintas décadas que en su trama presentan la idea del cerebro como continente de la identidad. Su exploración está anclada principalmente en el análisis de la historia allí desarrollada y no presta real atención al cómo esa historia se construye, a lo propiamente cinematográfico. En este sentido, el texto dialoga muy bien con la cognición como temática y mucho menos con el cine como lenguaje. El segundo artículo dedicado a trabajar con cine es el de Valeria de los Ríos “Narración, memoria y movilidad: un acercamiento a dos cortometrajes de Raúl Ruiz”, que sí integra la aproximación cognitiva a los procedimientos narrativos defendidos y articulados por Ruiz en algunos de sus escritos además de sus filmes, de los que los cortometrajes Colloque de chiens y Lettre d’un cinéaste or le Retour de un amateur de bibliothèques, serían un buen ejemplo, especialmente por la puesta en evidencia de sus procedimientos. El texto que da fin al volumen es “Archivo, ondas de memoria, testimonio, fantasmas” de Daniel Link, que examina dos cintas de Edgardo Cozarinsky y Albertina Carri, Apuntes para una biografía imaginaria y Restos, respectivamente, desde la noción de archivo foucaultiana, que lo entiende como “el fragmento de memoria que queda olvidado en cada momento en el acto de decir yo”. Así, más anclado en la ausencia y la desaparición que en la recomposición de la memoria, el archivo aparece en estas cintas como parte consustancial de su elaboración como discursos fílmicos.

Mención aparte merece el artículo de Edmundo Paz Soldán, que si bien no se aboca al análisis cinematográfico sino al literario, entrega, desde su lectura de La paraguaya de Augusto Céspedes y La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares, interesantes reflexiones acerca de la elaboración que estas obras hacen de la primera infancia de las tecnologías visuales en Latinoamérica. Asimismo, el artículo de David Laraway, “Apuntes hacia una hermenéutica zombie de la cultura popular”, propone una clave de lectura que muy bien podría articularse para obras fílmicas, y que en el análisis de Zombie de Mike Wilson, pone en juego los diálogos que la misma novela establece entre la escritura y una cultura marcada por lo visual.

En resumen, Where is my mind? Cognición, literatura y cine es un libro que se plantea desde la interdisciplinariedad –como modo válido de enfrentarse a las aproximaciones cognitivas–, cuyas aproximaciones son variadas y no necesariamente integradas a una perspectiva, donde el cine aparece marginalmente como objeto de estudio (son muchos más los artículos que se abocan a lo literario), pero que viene a enriquecer la reflexión acerca de estos cruces y de los alcances del análisis fílmico en relación a la filosofía y la ciencia.

 

 
Como citar:
Donoso, C. (2012). Where is My Mind?, laFuga, 14. [Fecha de consulta: 2017-03-23] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/where-is-my-mind/541